1ª Carta a Gutierre Lasso

En nombre de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra Señora la Virgen María, siempre entera. Dios delante sobre todas las cosas del mundo. Dios os salve, hermano mío en Jesucristo Gutierre Laso, a vos y a toda vuestra compañía, y a cuantos Dios quisiere y mandare, amén Jesús.

La presente es para haceros saber como yo llegué muy bueno, a Dios gracias, y traje más de cincuenta ducados. Con lo que tenéis allá y lo que yo traje, pienso que allegarán a cien ducados; y después que vine, me he empeñado en treinta ducados, o más, que ni basta eso ni eso otro, que tengo más de ciento y cincuenta personas que mantener y todo lo mantiene Dios cada día. Y si con esos veinticinco ducados que allá tenéis podéis allegar alguna cosa más, todo es menester; y envíame cuantos pobres llagados hubiere allá, y si no pudiere ser, no toméis pena ni trabajo. Envíame luego los veinticinco ducados, porque esos y muchos más debo, y los están esperando. Por señas que os los di en un talegoncillo de lienzo una noche en vuestra huerta de los naranjos, paseándonos entramos en el huerto. Yo espero en nuestro Señor Jesucristo que algún tiempo os pasearéis en el huerto celestial.

El arriero estaba muy deprisa, por eso no pude escribir largo porque es tanto el trabajo que he tenido acá que aún no me vaga estar un credo despacio. Por amor de nuestro Señor Jesucristo que luego, a la hora, me enviéis esos dineros, porque me dan harta prisa por ellos.

Por amor de nuestro Señor Jesucristo, que me encomendéis a la muy noble y virtuosa y generosa esclava de nuestro Señor Jesucristo, vuestra mujer, la que tanto deseo servir, y agradar a nuestro Señor Jesucristo y a nuestra Señora la Virgen María, siempre entera; y, por amor de Dios, obedecer y servir a su marido Gutierre Laso, esclavo de nuestro Señor Jesucristo, deseoso de servirle, amén Jesús.

También daréis mis encomiendas a vuestro hijo, el arcediano, que anduvo a pedir conmigo la bendita limosna, que es el menor esclavo de los esclavos de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra Señora la Virgen María, siempre entera, el que desea siempre servir y agradar a nuestro Señor Jesucristo y a su bendita madre nuestra Señora la Virgen María. Decidle que me escriba luego con ayuda de Dios y también vos, buen caballero y buen hermano mío en Jesucristo, Gutierre Laso me escribid y dadme mis encomiendas a todos vuestros hijos e hijas y a todos cuantos vos quisiereis. En Málaga hablaréis por mí, y daréis mis encomiendas al obispo y a todos los demás que vos quisiereis y viereis, que obligado soy a rogar por todos.

Vuestro hijo, el buen caballero, que me parece que es el mayorazgo, será como Dios quisiere, y nuestro Señor Jesucristo haga sus cosas y obras y hechos. Paréceme a mí que si Dios quisiere, que será mejor casarlo lo más presto que pudiereis, si él dice que quiere ser casado; y aunque os digo lo más presto, por eso no os habéis de matar, que la matanza que habéis de tomar ha de ser en rogar a Dios que le dé buena mujer, porque él ahora me parece que es harto mancebo. Ruega a nuestro Señor Jesucristo que en el saber sea viejo, mas cada uno debe de tomar estado, aquello que Dios le diere, aunque los padres y las madres no deben de tomar ahora tantos trabajos y congojas, si no fuere para rogar a Dios que les dé estado de gracia a todos y a todas cuando Dios quisiere. El uno se casará y el otro cantará misa; y en esto todo que aquí digo yo no sé nada, que Dios sabe todo.

Ruega a nuestro Señor Jesucristo que haga vuestros hechos como vos deseáis y como nuestro Señor Jesucristo sea más servido. Nuestro Señor Jesucristo sabe mejor lo que ha de hacer con vuestros hijos e hijas, y todo lo que nuestro Señor Jesucristo hiciere, lo habéis vos de dar por hecho y lo habéis de tener por bueno.

Los pecados que yo hiciere, confesarlos y hacer penitencia de ellos, porque los bienes que los hombres hacen no son suyos sino de Dios. A Dios la honra y la gloria y la alabanza, que todo es suyo, de Dios, amén Jesús. El vuestro menor hermano, Juan de Dios, si Dios quisiere, muriendo, mas empero callando y en Dios esperando, el que desea la salvación de todos como la suya misma, amén Jesús. Ruega a nuestro Señor Jesucristo que lo que vos hiciereis y vuestros hijos e hijas, todo sea para servicio de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra Señora la Virgen María. Que nuestro Señor Jesucristo no permita que hagáis cosa que a Él no sea agradable.

Amén Jesús.