en las manos de juan de dios

Si te tengo que hablar de mi testimonio vocacional, te tengo que hablar de desconcierto, de riesgo, de mucho amor, de muchas dudas, de familia, de compromiso, de sufrimiento, de encuentro, de diálogo, de fiesta, de oración, de cercanía, de amigos y.., desde luego, de HOSPITALIDAD.

Mi “enganche” (hasta donde yo puedo llegar) está relacionado con una actividad de mi grupo joven de referencia en la Parroquia de San Miguel Arcángel de Madrid, que nos planteaba el buscar y leer una Biografía de un santo.

A mis manos (de las manos de Dios) llegó la de San Juan de Dios y, su vida, me entusiasmó. Curiosamente yo no conocía ninguna obra suya, a ningún hermano, ni tenía otra referencia a este santo “salvo” que era el santo del día en el que había nacido: el 8 de marzo.

Pero el hecho es que la vida de San Juan de Dios (que te recomiendo conozcas) me habló, en ese momento de mi vida de riesgo, aventura,  normalidad, búsqueda, sensibilidad, cercanía, coraje, afecto, cuidado y eso me llevó a responder a muchas de las cuestiones que, ya en mi vida estaban dando vueltas sin parar.. Así que, animado por mi Director Espiritual, me decidí a acercarme a alguna de las casas de San Juan de Dios, presentarme y “ponerme en sus manos” y…hasta hoy, han pasado 25 años en los que he vivido infinidad de experiencias, de todo tipo, junto a personas que, por un motivo u otro tienen o han tenido la vida especialmente rota o “torcida” .

Además, curiosamente, ahora una de mis tareas es, precisamente, esta de animar, acompañar  ayudar en el Discernimiento a aquellas personas que se están cuestionando su vida a nivel vocacional.

No te puedo hablar de grandes hazañas, sensacionales cambios ni decisiones “de película”. Simplemente cambié el rumbo de mi vida que, tras terminar la Licenciatura de Pedagogía y estar comenzando a trabajar (no sin antes estar a la cola del paro). Mi vida giró para estar, así en este orden cronológico, cerca de Chavales con Discapacidad Intelectual, Niños Epilépticos, Personas sin Techo, Jóvenes enganchados a las Drogas, Enfermos Mentales, Ancianos y, también, para acompañar en el Discernimiento de vocación a muchos jóvenes.

El Carisma de la hospitalidad de San Juan de Dios se ha ido expresando, a lo largo de los siglos, de muchas maneras junto al Enfermo Mental, a los Ancianos, a los Jóvenes  sin Hogar y/o agarrados a alguna adicción, etc…pero lo que intentamos mantener es esa sensibilidad especial por estar cerca del que sufre para estar junto a él quizás no siempre curando pero sí aliviando y/o cuidando. Todo esto siempre junto a buenos profesionales y en perfecta compañía de Bienhechores y Voluntarios.

Por último, si me permites, te subrayo un par de frases de San Juan de Dios por si pueden ayudarte en tu vida, seas quien seas y estés donde estés:

“Mas si acá venís,tendréis que obedecer mucho
y trabajar mucho más de lo que hasta aquí habéis trabajado:
y todo en cosas de Dios,desvelándoos por el cuidado de los pobres.”
 

“Y puesto que todos tendemos al mismo fin,
aunque cada uno va por su camino,
según el beneplácito de Dios y la vocación recibida,
bueno será que nos ayudemos los unos a los otros.”

Hno. Juan Antonio Diego

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